El Casino Resorts World Sentosa (RWS) es uno de los dos únicos casinos con licencia en Singapur y está situado en 8 Sentosa Gateway, dentro del complejo Resorts World Sentosa, en la isla de Sentosa. Está pensado para visitantes que buscan un recinto grande y fuertemente regulado, más que una visita improvisada: los controles de acceso son estrictos, el código de vestimenta se aplica de forma activa y los residentes locales están sujetos a un gravamen de entrada establecido por ley. En esta reseña me centro en lo que de verdad importa en 2026: cómo se entra, qué se puede jugar en la práctica y qué medidas utiliza Singapur para reducir el daño asociado al juego.
El primer punto innegociable es la edad: el acceso está restringido a mayores de 21 años. El personal puede solicitar un documento de identidad válido en la entrada, y es habitual que lo hagan incluso si ya has estado antes. Para turistas, el enfoque práctico es sencillo: lleva el pasaporte (u otro documento de viaje/identidad aceptado) y calcula tiempo extra en horas punta, porque pueden formarse colas cuando hay eventos en otras zonas de Sentosa.
Los ciudadanos de Singapur y los residentes permanentes no se tratan igual que los visitantes extranjeros. Los residentes deben pagar un gravamen de entrada antes de acceder, y ese pago no funciona como un “billete” reembolsable si luego cambias de idea. En 2026, los importes publicados del gravamen son S$150 para el gravamen diario y S$3.000 para el gravamen anual, y su objetivo es añadir fricción para reducir visitas impulsivas y repetidas.
También conviene saber que pagar el gravamen no anula restricciones como exclusiones o límites de visita. Si una persona está sujeta a una orden de exclusión o a un límite de visitas, se le puede denegar el acceso aunque ya haya pagado. Este detalle es importante para familias que intentan gestionar el riesgo, porque el sistema de Singapur hace que las medidas de protección pesen más que el simple “pagar y entrar”.
El RWS Casino aplica un código de vestimenta “smart” más que formal, pero no es ropa de playa. Las denegaciones más comunes se asocian a prendas típicas de resort: camisetas de tirantes, pantalones cortos y chanclas, además de cualquier cosa que dificulte la identificación. Gorras, gafas de sol, mascarillas, velos y otros elementos que oculten el rostro pueden acabar en un “no” directo en la entrada.
Piensa en la norma de vestimenta como una mezcla de etiqueta y seguridad. El entorno de casino en Singapur está muy monitorizado y se exige al operador que mantenga controles sólidos contra el delito y la ocultación de identidad. Si vienes desde atracciones de Sentosa, es sensato llevar una muda y calzado adecuado para no tener que darte la vuelta y perder tiempo.
Consejo práctico: evita lo “justo en el límite”. Aunque otros locales nocturnos acepten gorras o sandalias deportivas, aquí a menudo no. Lo más seguro es calzado cerrado, pantalón largo o vaqueros sobrios y una parte de arriba con mangas. Si planeas registrarte para ventajas de membresía, el mismo principio de “identidad clara” se mantiene durante todo el proceso.
El RWS Casino funciona las 24 horas, salvo avisos puntuales, y está diseñado como un recinto de gran capacidad, no como una sala boutique. Las cifras publicadas reflejan esa escala: más de 2.400 máquinas de slots y juegos electrónicos de mesa, además de unas 450 mesas. En la práctica, eso significa que normalmente encontrarás opciones disponibles incluso en horas con mucha afluencia, aunque el ambiente cambia según el momento: por la noche suele ser más social y por la mañana más tranquilo y “de paso”.
Las mesas incluyen los clásicos que la mayoría espera: baccarat (con comisión y sin comisión), blackjack, ruleta y sic bo, además de una variedad más amplia que puede incluir pai gow, pontoon y variantes de póker. Si eres nuevo en los casinos de Singapur, ten en cuenta que parte de la oferta responde a preferencias regionales, así que puede haber más peso de baccarat y sic bo que en un casino europeo típico.
La zona de máquinas suele mezclar títulos internacionales conocidos con temáticas más orientadas a Asia, y los juegos electrónicos de mesa ofrecen una alternativa más rápida cuando las mesas en vivo están completas. Los mínimos y límites pueden variar mucho por área y por hora, así que conviene dar una vuelta completa antes de sentarte, sobre todo si quieres ceñirte a un presupuesto.
Los casinos de Singapur operan bajo un sistema formal de aprobación sobre qué juegos se pueden ofrecer y cómo se juegan. Dicho de forma simple, el operador no puede introducir una nueva variante de reglas solo porque esté de moda; las reglas y los modos de juego forman parte de lo que supervisa el regulador nacional. Para el visitante, esto se traduce en una experiencia más estandarizada y con menos “sorpresas de la casa” que en jurisdicciones con menos control.
La integridad no se reduce a las matemáticas del juego; también depende del proceso: cómo se gestionan disputas, cómo se manejan fichas y efectivo y cómo responde el personal ante comportamientos irregulares. Aquí la seguridad y la vigilancia suelen ser más visibles que en muchos destinos vacacionales. No es estética: el enfoque regulatorio de Singapur prioriza la integridad y la reducción de delitos vinculados al casino.
Si quieres una visita sin fricciones, trata el recinto como un aeropuerto más que como un bar: ten la identificación a mano, sigue la señalización y asume que las normas se aplicarán tal como están escritas. Ese enfoque evita roces, especialmente si vienes de entornos donde el casino funciona con más informalidad.

El modelo de Singapur está diseñado para minimizar daños, y las herramientas se usan de verdad. Los ciudadanos pueden solicitar exclusiones que les prohíban entrar a casinos, y también existen mecanismos iniciados por la familia y por terceros en circunstancias definidas. Por otro lado, los límites de visita pueden restringir el número de entradas al casino por mes natural para ciudadanos y residentes permanentes, lo que ayuda a reducir patrones de alta frecuencia.
Dentro del RWS Casino, el apoyo de juego responsable no se esconde en letra pequeña. El recinto cuenta con embajadores formados y publica orientación destinada a corregir mitos habituales. El tono es directo: la ventaja de la casa existe, las pérdidas son reales y fijar límites se trata como un comportamiento adulto normal, no como un juicio moral.
En 2026, la tecnología también forma parte del enfoque. Se han utilizado herramientas que permiten a los miembros fijar límites de tiempo y presupuesto y recibir recordatorios o notificaciones cuando se alcanzan. Si viajas con alguien que necesita control estricto, estas funciones—junto con esquemas externos de exclusión o límites de visita—son la red de seguridad más concreta que puede encontrarse en un casino físico.
El RWS se encuentra en una zona de resort a la que muchos visitantes llegan a través de HarbourFront/VivoCity y el monorraíl Sentosa Express. Para la mayoría de turistas, la ruta más sencilla es llegar a HarbourFront, entrar en VivoCity y tomar el Sentosa Express hasta la zona de Resorts World. Como Sentosa es también un núcleo de atracciones, los tiempos se alargan con facilidad los fines de semana, durante vacaciones escolares y por la tarde-noche cuando terminan espectáculos.
El horario importa más de lo que parece. El casino puede estar abierto 24 horas, pero el flujo alrededor depende de reservas en restaurantes, horas de cierre de parques y picos de transporte. Si prefieres una primera impresión más calmada, llegar temprano reduce presión de colas y te da margen para entender la distribución antes de que se llene.
Si tu grupo es mixto—unos quieren jugar y otros no—Sentosa lo pone fácil. Estás cerca de atracciones, hoteles y opciones de comida, así que es viable separarse unas horas sin que nadie se sienta “atrapado”. La única planificación real es respetar las normas de acceso y la vestimenta para que quien quiera entrar no descuadre el plan de todos.